En cuarentena, Pablo decidió poner sus manos a la obra y creó decenas de juegos hechos de cartón y hoy soy el furor de la vacaciones de invierno en Tucumán.
“Empecé a encontrar en el cartón una cierta nobleza. Así que decidí ir más allá y recrear juegos. De a poco fui incorporando mecánica y perfeccionándome”, explica.
A diario recibe donaciones de cartón para su trabajo. Incluso armó un minitaller que ya tiene desde escuadras de carpintero y lijadoras hasta todo tipo de herramientas.
