A través del programa municipal Ciudad Activa, una organización civil desarrolla en Córdoba un sistema de biofabricación de paneles aislantes. La iniciativa utiliza micelio de hongos y cartón reciclado para sustituir materiales contaminantes como el telgopor o las espumas de poliuretano. Este avance busca transformar la industria habitacional mediante el uso de recursos biológicos y el reciclaje de desechos locales.
El proceso combina cartón obtenido de cooperativas con semillas específicas para el cultivo de hongos. Esta mezcla permite generar un material resistente que sirve como aislante térmico y acústico de bajo costo. Actualmente, el equipo trabaja en su planta de Villa Siburu para producir los primeros 18 metros cuadrados del prototipo.
"El objetivo es reemplazar los materiales plásticos utilizados actualmente en la construcción", señala Julián González Laria, referente del proyecto. La iniciativa ya superó las etapas de laboratorio para comenzar la fabricación de piezas a escala real. De esta manera, se busca demostrar que la bioconstrucción es una alternativa viable para las viviendas sociales.
El uso de estos biopaneles permite reducir significativamente la cantidad de residuos urbanos como el cartón y la poda. Al mejorar la aislación de las casas, disminuye el consumo de energía para calefaccionar o enfriar los ambientes interiores. Además, el proyecto promueve el abandono de las energías fósiles al apostar por materiales biodegradables y regenerativos.
Además de la producción, el programa incluye instancias de capacitación técnica para trabajadores de la construcción y emprendedores. El equipo interdisciplinario está compuesto por arquitectos, químicos y diseñadores que buscan multiplicar este conocimiento tecnológico. La meta final es que otras organizaciones puedan replicar este modelo de economía circular en sus propias comunidades.