Ocurrió el viernes por la noche en la intersección de Calderón de la Barca y Tucumán. Gabriela, la mamá, había ido a buscar a su hija al trabajo, eran cerca de las 23:15 cuando estaban llegando a su casa.
Gabriela detalla que no sabe de donde salieron, porque con la inseguridad que hay siempre observa cuando está por ingresar a su casa.
Los delincuentes las sorprendieron e inmediatamente comenzó la violencia. Gabriela quería darles el auto pero no podía desabrocharse el cinturón. Mientras los malvivientes le pegaban culatazos con el arma en su rostro.
Entre los nervios y sin poder destrabar el cinto mientras seguían golpeándola. Su hija al ver la dramática situación intervino queriendo golpear a uno de los delincuentes y este reaccionó dándole un golpe en la cabeza que le provocó un gran corte. "Ella sangraba muchísimo, yo no sabía si era un tiro lo que le habían dado" expresó Gabriela.
Finalmente tras unos minutos que fueron eternos para ellas, pudieron salir del auto y los delincuentes lograron su cometido robándolo.
Entre lágrimas Gabriela nos contó que nunca quiso resistirse: "No había necesidad si yo al auto se los daba, no me dieron tiempo a sacarme el cinturón, fue horrible"