La ciudad de Córdoba vivió una mañana de máxima tensión este miércoles por los incidentes ocurridos durante la marcha contra la reforma laboral. El conflicto en el Puente Centenario escaló cuando la Policía utilizó gases lacrimógenos para liberar el tránsito, resultando en tres detenidos y varios heridos de ambos bandos.
La violencia se desató cuando un manifestante intentó sustraer un dispositivo de gas a un efectivo, provocando la explosión accidental del artefacto químico. Este hecho dejó a ocho policías afectados por la inhalación del agente y generó corridas entre las columnas de los gremios presentes. Además, dos uniformados sufrieron lesiones en sus piernas, incluyendo a uno con fractura de dedos que debió ser hospitalizado.
Cerca de las 8:30, las columnas del Frente de Izquierda y sindicatos docentes intentaron bloquear totalmente el acceso al área central de la ciudad. La respuesta de las fuerzas de seguridad fue inmediata para evitar el corte, lo que derivó en forcejeos y denuncias de represión. Entre los detenidos se encuentran dos integrantes de la cúpula de la UEPC Capital, quienes lideraban la movilización.
En la jornada de protesta confluyeron sectores de ATE-Conicet, agrupaciones de jubilados, movimientos estudiantiles y colectivos feministas que rechazan los cambios legales. Los manifestantes denunciaron el uso desmedido de la fuerza, mientras que el parte policial detalló las agresiones sufridas por el personal. El caos vehicular en el Puente Centenario y zonas aledañas persistió durante gran parte de la mañana.
Los referentes gremiales exigieron la libertad de los detenidos y ratificaron la continuidad del plan de lucha contra la reforma laboral. Por su parte, el servicio médico asistió a los efectivos heridos en un centro asistencial cercano para evaluar la gravedad de las fracturas. El clima en el centro cordobés permanece bajo una tensa calma mientras se normaliza la circulación de los vehículos.