Juan José Ferrero es ciego, con su bastón blanco, se maneja todos los días en las adyacencias de su domicilio. Nunca imaginó que a dos cuadras de su casa habían abierto la vereda para reparar un caño de agua y que solo pusieron una cinta como señalización.
Muchas veces reclamamos que tenemos que ponernos en el lugar del otro y mas aún cuando esa persona tiene una discapacidad.
A Juan José los vecinos lo sacaron del pozo que afortunadamente no era tan profundo, pero tendrá al menos cuatro meses de recuperación por los golpes.