Las bodegas ofrecen distintas experiencias de turismo enológico, entre las que se cuentan catas, visitas guiadas, servicios gastronómicos e incluso algunas ofrecen hospedaje dentro de los establecimientos.
En tierras cordobesas, la producción de vino nació con los jesuitas en el siglo XVII, cuando plantaron las primeras cepas en las Estancias de Jesús María. Actualmente la provincia es dueña de una amplia variedad de uvas añejadas en robles, cuyos vinos de crianza permiten evocar hierbas, flores, frutas, tabacos y cueros con aires serranos.
Fuente y foto: Prensa Gobierno de Córdoba.