La idea se le ocurrió hace unos años. Cuando le tocó padecer un cáncer de mama que la tuvo a mal traer. Pero Pocha supo transformar aquel dolor en amor. Desde entonces cada navidad entrega lo poco que tiene a sus pasajeros, como devolución de todo el apoyo que recibió en aquel momento.
"Mi deseo es que se cumpla la ley de oncopediatría para mis guerreros" dice orgullosa. Y agrega: "Uno aprende a vivir el día a día y estar agradecido. Fue una situación muy fea, muy triste. Pero estamos acá"
Pero no es la única que decide celebrar la navidad arriba del colectivo. Con su idea contagió a dos compañeros de la misma empresa que imitaron el gesto en la línea 40 y 41. "Hay regalos para todos" avisa. Mamá Noel viaja en colectivo.