Después de 23 años, Carlos Ñáñez dejó el arzobispado local, para darle paso tras lo dispuesto por el propio Papa Francisco, al sacerdote Jesuita Ángel Rossi.
Ñáñez había sucedido al cardenal Raúl Francisco Primatesta al frente del arzobispado de Córdoba. Este año solicitó su retiro al cumplir 75 años.
En la ceremonia, Rossi asumió como arzobispo de Córdoba, jurisdicción eclesiástica que abarca la ciudad capital, el Gran Córdoba y algunas parroquias de departamentos vecinos.
De la emotiva consagración también participaron fieles y autoridades provinciales, como el gobernador, Juan Schiaretti, junto a su esposa, la senadora Alejandra Vigo, y municipales, con la presencia del intendente, Martín Llaryora.