El 14 de febrero suele venir acompañado de reservas en restaurantes colmados y ramos de flores que se repiten año tras año. Pero San Valentín también puede ser la excusa perfecta para salir de lo previsible y animarse a compartir una experiencia diferente. En Córdoba Capital y alrededores, las opciones sobran para quienes buscan sorprender —o sorprenderse— con planes originales.
Si la idea es combinar diversión, música y un clima relajado, una noche de bowling puede ser el plan ideal. Entre tragos, algo rico para compartir y un ambiente distendido, la competencia amistosa aparece casi sin darse cuenta. No importa tanto quién gane, sino la complicidad que surge entre risas, festejos exagerados y tiros fallidos.
Para las parejas que disfrutan de los desafíos, las escape rooms proponen una hora contrarreloj en la que la inteligencia y el trabajo en equipo son claves. Resolver acertijos, descifrar pistas y tomar decisiones bajo presión puede fortalecer la conexión… o al menos dejar una anécdota inolvidable. La pregunta inevitable es: ¿lograrán salir antes de que termine el tiempo o quedarán “atrapados” en el intento?
Si lo que buscan es liberar energía, los espacios con camas elásticas, palestras y rampas ofrecen una alternativa tan divertida como activa. Saltar, trepar y reírse juntos no solo suma adrenalina, sino también momentos descontracturados que rompen cualquier formalidad. En la misma línea, el patinaje —sobre hielo o sobre ruedas— combina actividad física y complicidad: siempre existe la posibilidad de una caída estratégica que termine en abrazo.
Para quienes no temen hacer un poco el ridículo, los karaokes nocturnos son una apuesta segura. No importa si se canta bien o mal; lo esencial es animarse a tomar el micrófono y compartir un clásico inolvidable. Perder la vergüenza frente al otro puede ser, después de todo, uno de los gestos más románticos.
Si prefieren un plan más tranquilo, los museos ofrecen propuestas para todos los intereses: fotografía, arte contemporáneo, ciencias naturales, historia, antropología o astronomía. Recorrer salas, detenerse frente a una obra y conversar sin apuros puede ser tan íntimo como cualquier cena a la luz de las velas. En la misma sintonía, los cines alternativos invitan a redescubrir clásicos, documentales o cine de autor en un entorno más íntimo y a precios accesibles, lejos del ruido de las grandes salas comerciales.
Para las parejas creativas, existen experiencias que combinan gastronomía y arte: meriendas, desayunos o cenas donde la pintura, la cerámica o incluso el origami acompañan platos deliciosos. Crear algo juntos estimula la charla, la imaginación y el disfrute compartido.
Los “team gamer” también tienen su espacio. Una sala de juegos con simuladores de autos o motos, propuestas de realidad virtual o competencias en equipo puede convertir la cita en una aventura digital cargada de adrenalina. Ya sea como aliados o rivales, las habilidades se ponen a prueba en un entorno lúdico y dinámico.
Y si el plan es conectar con la naturaleza, un picnic nunca falla. En un parque, una plaza o en las afueras de la ciudad, alcanza con una manta, almohadones, una picada casera, jugos o licuados frescos y una buena playlist. La sencillez, muchas veces, es la clave del encanto.
Para quienes quieren refrescarse en pleno verano, los parques acuáticos de la provincia ofrecen otra alternativa: combinar relax bajo el sol con risas en toboganes y juegos de agua. Ideal para parejas que comparten el espíritu aventurero.
Por supuesto, también está la opción de darle una vuelta original a lo clásico. Cenas por pasos, degustaciones de vinos o cervezas artesanales, o incluso una cena show con música en vivo pueden aportar ese toque distinto sin abandonar el romanticismo tradicional.
Las posibilidades están al alcance en Córdoba Capital y sus alrededores. La elección depende del estilo de cada pareja. Este San Valentín, más que un regalo, la verdadera sorpresa puede ser animarse a vivir algo diferente.