El fútbol regresó a los campos de la Franja de Gaza con la realización del primer torneo organizado en más de dos años, pese a la devastación que dejó el conflicto bélico.
En un terreno baldío cubierto de escombros, en el distrito Tal al-Hawa de la ciudad de Gaza, el Jabalia Youth se enfrentó al Al-Sadaqa en un partido que terminó en empate. El mismo resultado se repitió en el encuentro entre Beit Hanoun y Al-Shujaiya.
El público alentó desde los bordes del campo improvisado, mientras niños trepaban a los montículos de escombros para observar el partido entre edificios destruidos. La escena, marcada por la precariedad, también reflejó el deseo colectivo de recuperar espacios de encuentro y normalidad.
Para hacer posible el torneo, la Asociación de Fútbol trabajó durante semanas en la limpieza del lugar: despejó los restos de un muro derrumbado, acondicionó un campo de tamaño reducido, instaló una valla perimetral y barrió los vestigios del antiguo césped artificial. Tras las tareas de remoción, el terreno quedó en condiciones para volver a recibir a jugadores y espectadores.
A fines de noviembre de 2025, la Franja ya había dado una primera señal de reactivación deportiva al acoger su primer torneo de fútbol para amputados, tras el alto el fuego de octubre que puso en pausa dos años de enfrentamientos entre Israel y Hamás. Aquella competencia significó un estímulo para quienes quedaron con secuelas físicas de la guerra.
El conflicto y el bloqueo habían impedido que los deportistas amputados de Gaza participaran en las eliminatorias del Mundial de Fútbol para Amputados disputadas en Indonesia, una meta que esperan retomar en el futuro.
En medio de la destrucción, el regreso del fútbol se convirtió así en mucho más que un evento deportivo: es una señal de resiliencia y una apuesta por reconstruir, paso a paso, la vida comunitaria en Gaza.