Con botellas de agua fría, frutas y mucha voluntad, cientos de personas emprendieron una nueva peregrinación para agradecer a la Virgen. Algunos partieron desde el CPC y calculaban más de seis horas de recorrido entre la salida y la llegada al santuario.
Entre los caminantes se encontraba un hombre que realiza la promesa desde hace una década. Esta vez fue acompañado por su hija, quien participa por segunda vez, y por el integrante más pequeño de la familia, que vivió su primera experiencia. La travesía, de más de dos horas y media hasta ese momento, aún tenía varias horas por delante. Para sobrellevar el esfuerzo, llevaron agua con hielo, bananas y manzanas, y aprovecharon algunos puestos de hidratación en el camino.
Para muchos no se trata de pedir, sino de agradecer. Ese es el caso de quienes año tras año repiten la caminata como muestra de gratitud por la familia y la salud.