El doctor Carlos Santoro, director de la Clínica Monte Grande, presentó a Tor, un Golden Retriever que acompaña a los pacientes para hacer que los momentos complicados sean más amenos. Su rol es especial: brindar cariño y sacarle una sonrisa a cada usuario del servicio.
"Con el comité de la clínica nos pusimos a trabajar para ver si podíamos implementar esto aquí. Consultamos con veterinarios e incorporamos a Tor", ya que la idea llegó desde una experiencia en Barcelona, España, explicó Santoro.
El comité científico de la clínica concluyó que los perro transmiten menos enfermedades que cualquier visita convencional y “destacó que una veterinaria realiza controles regulares para garantizar su salud”. Además, la clínica permite que los pacientes internados por períodos prolongados puedan traer sus propias mascotas, cumpliendo siempre con las normas establecidas.
Tor recorre permanentemente las habitaciones y las salas de espera. De las 200 personas que interactúan con él, el 90% acepta su visita. "En pediatría, donde contamos con una unidad de alta complejidad, nos ayuda muchísimo. Cuando un niño llora porque no quiere tomar la medicación, usamos el mismo color de píldora con Tor y automáticamente el niño acepta el medicamento. Lo mismo ocurre con gestos relacionados a las vacunas", destacó Santoro.
Con su presencia, Tor no solo acompaña, sino que también aporta tranquilidad y una sonrisa en los momentos más difíciles, convirtiéndose en un miembro especial del equipo de la clínica.