Una realidad que preocupa a los especialistas en salud visual infantil es el marcado aumento de casos de miopía en niños. Oftalmopediatras señalaron que en los últimos años se ha observado un incremento sostenido en la incidencia de este trastorno visual, y advierten sobre la necesidad de generar mayor conciencia en la sociedad.
Si bien históricamente se sabía que la miopía tiene un componente hereditario, estudios recientes incorporaron un nuevo factor a la ecuación: el uso de celulares en semipenumbra a edades muy tempranas. Según explicaron los especialistas, muchos niños comienzan a utilizar pantallas desde los dos años, una práctica que ya es reconocida como una nueva causa en la epidemiología de la miopía.
En cuanto a las recomendaciones, indicaron que el uso del celular debería limitarse a una hora diaria recién a partir de los seis años, aunque reconocen que en la práctica esta sugerencia rara vez se cumple. Como medida preventiva general, aconsejan no superar las dos horas diarias de exposición a pantallas y asegurarse de que el ambiente esté bien iluminado.
Además, subrayan la importancia de una alimentación rica en frutas y verduras, fuentes de vitaminas A, C y E, y de fomentar la vida al aire libre. “Necesitamos la luz diurna”, remarcan, al destacar que la exposición a la luz natural cumple un rol clave en el desarrollo saludable de la visión.
Entre los síntomas que pueden alertar a padres y docentes se encuentra la dificultad para ver de lejos. Por ejemplo, un niño miope puede levantarse de su banco en el aula para acercarse al pizarrón o manifestar molestias al intentar enfocar objetos distantes.
Para reforzar la detección temprana, los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos con fondo de ojo al nacer, a los seis meses y al año de edad; luego a los tres años y, posteriormente, de forma anual.
En la actualidad existen tratamientos que permiten ralentizar la progresión de la miopía, como lentes terapéuticos específicos y el uso de atropina bajo indicación médica.
Las proyecciones a futuro no son alentadoras: estimaciones internacionales advierten que hacia 2050 el 50% de la población mundial podría ser miope, lo que convierte a esta problemática en un desafío sanitario global.