La cápsula Orión, de la NASA, amerizó con precisión el 10 de abril en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, en lo que marcó el cierre exitoso de la misión Artemis II, la primera travesía tripulada alrededor de la Luna en más de 50 años. El descenso se realizó de forma controlada mediante un sistema de 11 paracaídas, que permitió reducir la velocidad de impacto y garantizar la seguridad de la tripulación.
Tras el contacto con el agua, se desplegó un operativo conjunto entre equipos de la NASA y la Marina de Estados Unidos. Buzos especializados se acercaron a la cápsula, instalaron un collar de estabilización y una plataforma conocida como “front porch”, lo que facilitó la apertura de la escotilla y la extracción de los astronautas. Luego, los tripulantes fueron izados en helicóptero y trasladados al buque de recuperación USS John P. Murtha, donde recibieron las primeras evaluaciones médicas.
La misión estuvo integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes completaron un viaje de casi 10 días alrededor de la Luna. Tras el rescate, los astronautas se mostraron sonrientes y visiblemente emocionados al reencontrarse con los equipos en superficie. Wiseman describió la experiencia como “lo más especial que he vivido en mi vida”, en referencia al impacto personal y profesional de la misión.
El éxito del amerizaje y del operativo de recuperación representa un avance clave para el programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna. Además, los datos obtenidos durante esta misión servirán como base para Artemis III, prevista entre 2027 y 2028, que tendrá como objetivo concretar el primer alunizaje tripulado del siglo XXI.