Tras cada tormenta en las sierras de Córdoba, el río deja al descubierto miles de residuos que no pertenecen al entorno. Plásticos y restos urbanos afectan la biodiversidad y nos recuerdan que la limpieza comienza mucho antes de la lluvia.
La postal que deja la creciente
Cuando el cauce retoma su nivel habitual, lo que aparece en las orillas es más que basura: es el reflejo de nuestros hábitos cotidianos. Botellas, envoltorios y restos urbanos se convierten en una amenaza directa para la fauna y flora que sostienen la ribera.
5 hábitos para cuidar los ríos de Córdoba
- Llevar una bolsa para los residuos: asegurá que tu basura regrese a casa.
- No dejar plásticos sueltos: estos materiales contaminan durante años.
- No tirar basura en la calle: los desagües pluviales la llevan al río.
- Evitar restos de poda y escombros: obstruyen el cauce y potencian desbordes.
- Respetar la vegetación de ribera: sus raíces sostienen la tierra y filtran impurezas.
Un compromiso compartido
El río no fabrica basura, solo la transporta. Proteger su pureza es asegurar el futuro de nuestro recurso más valioso y mantener las sierras como refugio de aire puro y agua cristalina.