El dique San Roque, que provee agua a cerca del 70% de la ciudad de Córdoba, atraviesa un proceso crítico de eutrofización, caracterizado por la proliferación de cianobacterias y la acumulación de sedimentos. Ante este escenario, la Secretaría General de Ambiente y Economía Circular financia dos iniciativas desarrolladas por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) para intervenir sobre el deterioro del embalse.
El primer proyecto articula el trabajo del Instituto Gulich (UNC–Conae) con el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de Cataluña (ICN2). A partir de más de 15 años de datos satelitales, los investigadores identifican con precisión las concentraciones de clorofila y ficocianina, pigmento asociado a las cianobacterias. Esa información permitirá intervenir de manera localizada mediante el uso de nanopartículas instaladas en plataformas flotantes.
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El sistema funciona a través de un proceso de nanofotocatalización activado por luz solar. Según explicaron desde el equipo científico, el mecanismo degrada toxinas y microorganismos y los transforma en compuestos inocuos como agua, oxígeno y dióxido de carbono, sin afectar la calidad del recurso hídrico.
El segundo eje del plan se centra en la economía circular. Actualmente, las algas y macrófitas retiradas del lago para disminuir nutrientes como fósforo y nitrógeno terminan acumuladas en las orillas o en enterramientos sanitarios. La investigación liderada por Anabella Ferral y Oscar Oviedo, junto a la becaria del Conicet Rocío Guido, evalúa reutilizar esa biomasa como insumo para biodigestores con el objetivo de generar biogás.

La administración de los fondos estará a cargo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Secyt) de la UNC, con participación del ICBIA (Conicet–UNRC) y la Fundación Innova Comunidad, en un esquema de cooperación interinstitucional orientado a reducir el impacto ambiental y transformar un residuo contaminante en una fuente de energía renovable.