El miércoles Natalia denunció que un remisero le mostró los genitales luego de una discusión porque le exigían un canon por levantar pasajeros en el Hospital Allende del Cerro de las Rosas.
Luego de la denuncia pública de la chofer, el jueves la zona fue liberada. Natalia pudo trabajar con normalidad y sin miedo alguno.
Pero el viernes se escribió otro apunte más a esta secuencia. En la denuncia, la taxista afirmó que se trataba de un remis trucho. La Municipalidad de Córdoba pudo constatar que no tenía los papeles en regla. Por eso se hizo presente en el domicilio y procedió al secuestro del vehículo hasta que su dueño regularice la situación.
