La madre de Luna, la joven de 22 años que fue baleada durante un ataque a tiros contra su vivienda en barrio Yapeyú, brindó un crudo testimonio en el que detalló los hechos previos al episodio de violencia extrema y denunció un entramado de amenazas, extorsión y miedo que culminó con su hija gravemente herida.
Según relató, Luna había sido pareja de uno de los menores detenidos y mantenía una discusión con él. “Tipo tres y media, cuatro de la tarde, vino a mi casa a reclamar el pago de un celular. Quería que le pagara un iPhone y yo no tengo plata para eso”, explicó. En ese contexto, reconoció que hubo una situación de violencia familiar: “Ese día le pegué enojada, porque no puedo pagar los teléfonos que usan ellos”.
Tras ese episodio, aseguró que el joven volvió acompañado por otros dos menores de 17 y 16 años, y se llevó a la perra de la familia. “Cuando cierro la puerta, la perra quedó afuera. Él, con dos menores más, me la llevó”, contó. Poco después, mientras ella no estaba en su casa, Luna la llamó para advertirle que le estaban pidiendo dinero a cambio de devolver al animal.
“La extorsión empezó con un millón de pesos. Luna le ofreció 400 mil pesos y un iPhone que tenía en casa, pero no lo aceptó. Quería un millón”, señaló. Con el correr de las horas, la cifra fue bajando, pero las amenazas se intensificaron. “Mandó audios diciendo que no la iba a devolver, que nos iba a matar a todos, que tenía un arsenal”, relató.
La perra fue llevada luego a la casa de la abuela del joven. “A ella le pidió 200 mil pesos por la perra. Ya habían bajado del millón a 200 mil”, explicó. Finalmente, el animal fue devuelto y la situación pareció calmarse momentáneamente.
Horas más tarde, ya de madrugada, la mujer contó que habló con el mayor de edad involucrado. “Se paró en la puerta de mi casa y me dijo que estaba todo bien, que ya había hablado con los guachines para que no hicieran nada”, afirmó.
Sin embargo, cerca de las cuatro de la mañana, cuando Luna cerraba su negocio de bebidas, se produjo el ataque armado. “Empezaron a tirar. Fueron 21 disparos. Tres impactaron en mi casa: uno en la pared y dos en la puerta. Uno fue el que le pegó en la espalda a mi hija”, recordó.
Como consecuencia del disparo, Luna sufrió una lesión medular severa. “De la cintura para abajo no siente nada. Esa situación es irreversible. Gracias a Dios está viva, pero queda postrada en una cama”, expresó su madre, visiblemente conmocionada.
La mujer reclamó una respuesta contundente de la Justicia y pidió que los responsables sean juzgados con el máximo rigor. “Lo que hicieron es un delito mayor. Casi la matan a mi hija. Yo pido que los condenen como mayores”, sostuvo. También manifestó temor por posibles represalias: “Tengo miedo por mí y por mi familia. No quiero estar en mi casa, no puedo ver el hueco en la puerta. Me sentí desprotegida”.
Además, exigió que se continúe con la búsqueda del adulto señalado como instigador del ataque. “Tengo que ampliar la denuncia para que sigan buscándolo al mayor de edad, para que esté preso”, afirmó, y apuntó directamente a su rol en el acceso a las armas: “Todo vino del mayor de edad”.
Mientras la investigación avanza, la familia de Luna espera que el caso no quede impune y que se adopten medidas para garantizar su seguridad. “Solo quiero que se haga justicia”, concluyó.