El Caso Luna conmociona a la ciudad luego de que la joven de 22 años fuera baleada en la espalda durante la madrugada del sábado en Barrio Yapeyú. Por el ataque hay tres menores detenidos, entre ellos el nieto de Carlos, un hombre de 72 años que asegura estar sobrepasado por la situación. Los hechos de violencia urbana se desencadenaron tras una serie de conflictos previos que culminaron en el Pasaje Sanavirones.
Carlos explicó que el conflicto inicial comenzó por una pelea entre su nieto y su novia dentro de la vivienda familiar. Según su testimonio, el joven intentó retirarse para evitar agresiones físicas de la mujer, pero la situación escaló al llegar refuerzos externos. "Cuando mi nieto salió de la casa, entró la chica con dos mujeres más y se empezaron a sentir tiros", relató el hombre.
El hombre de 72 años detalló que la víctima, Luna López, habría estado presente en los incidentes previos al desenlace final en la vía pública. Asegura que existieron amenazas telefónicas constantes y daños materiales antes de que se produjera la balacera definitiva. "La chica acá le rompe el teléfono a mi nieto y después empezaron con amenazas por teléfono", afirmó sobre los momentos de tensión.
El abuelo de los implicados vinculó directamente la conducta de los jóvenes con el abandono parental y el consumo de sustancias en el sector. Carlos se hizo cargo de sus nietos debido a que los padres de los menores son adictos crónicos que no brindan contención. "Son chicos que vienen de una mala vida; el que no se dedica al menudeo, se dedica a la prostitución", sentenció con dolor.
La realidad social en Barrio Yapeyú es crítica, con altos índices de inseguridad y carencias básicas que afectan el desarrollo de los adolescentes. Carlos sostiene que la falta de recursos y el hambre son el combustible diario de los enfrentamientos armados en la zona. "La violencia es muy común acá y hay muchas necesidades; los chicos tienen una sola comida por día", finalizó el abuelo.