El lunes por la noche, una nena de 4 años cayó a un aljibe de 12 metros de profundidad y fue rescatada tras un operativo urgente que tuvo un final feliz.
El hecho ocurrió durante el cumpleaños de un amigo de la familia. En un descuido, la pequeña salió al exterior del lugar para jugar y, minutos después, otros chicos alertaron a su padre de que había caído a un pozo. El hombre, sin dimensionar en un primer momento la profundidad, corrió hacia el lugar, retiró una chapa que lo cubría y, al escuchar el llanto de su hija desde el fondo, se arrojó inmediatamente para sostenerla.
En medio de la oscuridad y con el agua fría, el padre logró sujetarla y mantenerse a flote gracias a una estructura ubicada dentro del aljibe, mientras intentaba tranquilizarla y verificar que no tuviera golpes. La nena, que estaba aprendiendo a nadar, logró flotar, un detalle que resultó clave para evitar consecuencias mayores.
Minutos después, bomberos voluntarios de Cosquín llegaron al lugar tras recibir el llamado de emergencia pasadas las 23. Entre los rescatistas se encontraba un bombero amigo del padre, lo que sumó una fuerte carga emocional a la intervención. A pesar de ello, el operativo se desarrolló con profesionalismo y rapidez.
Primero fue rescatada la niña y luego su padre. Ambos fueron asistidos y, pese a la gravedad de la caída y la profundidad del pozo, no presentaron lesiones de consideración, más allá del lógico estado de shock.
El aljibe, un pozo tradicional frecuente en zonas rurales, quedó posteriormente asegurado. Desde el cuartel de bomberos recordaron la importancia de extremar medidas de seguridad en este tipo de estructuras, especialmente cuando hay niños.