Hace un mes y medio, Brian decidió cambiar su vida en Chivilcoy por una bicicleta cargada de alforjas y un horizonte incierto. En su camino hacia el norte cordobés, el joven realizó una parada estratégica en el Valle de Punilla para recargar energías y disfrutar de la música. Esta travesía no es solo un traslado geográfico, sino una búsqueda espiritual que lo lleva ahora hacia el destino místico de San Marcos Sierras.
El viaje comenzó en la provincia de Buenos Aires con el equipaje mínimo y mucha determinación. Durante el recorrido, Brian conoció a otros cicloviajeros que le enseñaron los secretos del estilo de vida nómade. Gracias a estos encuentros, aprendió sobre la autosuficiencia y la importancia de conectar con los paisajes y las personas.
Su bicicleta se transformó en su hogar itinerante mientras atravesaba diferentes rutas nacionales. El joven destaca que la experiencia le permitió entender el valor del intercambio cultural constante. Cada kilómetro recorrido suma nuevas herramientas para su proceso de crecimiento personal y autodescubrimiento.
Para financiar su aventura, el viajero comenzó realizando diversas changas y voluntariados en los pueblos. Sin embargo, ante la falta de ofertas laborales en los últimos tramos, decidió apostar por su talento musical. "No me queda otra que meterle a la música, porque las changas no salieron más", explicó el joven sobre su presente.
Actualmente, su guitarra es la principal aliada para costear los gastos diarios de la travesía. Con el instrumento al hombro, Brian ofrece su arte en cada parada para seguir pedaleando hacia su meta. La expresión artística se convirtió así en el sustento económico que mantiene vivo su sueño de libertad.