"Yo conocí a una nena que tenía cáncer, una noche me llamó llorando preguntándome si las princesas peladas existen, es por ello que me disfracé de princesa y me pelé. Fue allí cuando me vio y dijo muy emocionada que las princesas peladas existen" contó Celina con su voz resquebrajada.
El ejemplo de Celina sirvió para que la pequeña Luciana tenga la misma actitud. Ella también siguió los pasos de su tía, sin lugar a dudas son princesas del reino del buen corazón.