La mamá muy preocupada recorrió clínicas y hospitales de la ciudad en busca de que alguien le hiciera el estudio correspondiente a su hijo que se cayó de una silla y golpeó fuertemente su cabeza contra el suelo.
El estudio permitiría descartar cualquier tipo de lesión interna ya que le diagnosticaron fractura de cráneo.
Sin embargo, el conflicto de los anestesistas la obligó a llegar a la instancia límite. Llamar a los medios de comunicación para tratar de conseguir una respuesta y por fortuna, lo logró.
Paradójicamente, el estudio se lo realizaron en uno de los sanatorios donde previamente se lo habían negado.