Cada día es un desafío para todos. A veces, la realidad que nos toca vivir no es la que uno quiere pero los gestos y las buenas costumbres nos permiten seguir adelante.
Un claro ejemplo es la historia de este zapatero de oficio que ante la falta de trabajo formal, decidió montar su propio taller a pocos metros de Bv. San Juan sobre calle Belgrano.
Desde diciembre no consigue trabajo y se la rebusca para llevar el alimento a su casa y garantizarle el estudio a sus cinco hijos, uno de ellos estudiante de astronomía.
"Siempre me decían que me iban a llamar, pero nunca lo hicieron. Un día decidí salir a la calle a trabajar para mantener a mi familia" sostiene el zapatero.
En su improvisado taller tiene incluso una máquina de remiendos.