Cada año, los estudiantes del último año del colegio José Bonoris cumplen con un ritual. Teñirse el cabello de un color llamativo y concurrir al otro día al establecimiento tras haber pasado la noche despiertos.
Sin embargo, la fiesta terminó en una suspensión colectiva por parte de las autoridades de la escuela quienes se vieron desbordados ante el descontrol generado por los alumnos.
Muchos de ellos, concurrieron a la institución alcoholizados y provocaron destrozos en aulas y pasillos.