En una sociedad altamente condicionada por el consumo, los jóvenes toman decisiones que apresuran a sus padres a fin de quererlo todo y lo más pronto posible.
Desde viajes, tecnología, hasta indumentaria y dinero para salidas. En reiteradas ocasiones, los papás no pueden complacerlos por diversas circunstancias económicas y del entorno familiar.
¿Qué hacemos con los jóvenes y sus caprichos?