"La verdad que es muy emocionante, no me quedan lágrimas" sostiene Paulo que en un abrir y cerrar de ojos la tristeza de haberlo perdido todo comenzó a disiparse lentamente. Claro, fue la ayuda de la gente lo que lo motivó a seguir adelante.
Sorprendido por la entrega de los cordobeses, Paulo cuenta que incluso hasta un vendedor ambulante colaboró con él "un vendedor ambulante sacó de su bolsillo 200 pesos y nos lo dio, es increíble".
Una historia ejemplar que compartimos con ustedes en Teleocho Noticias.