Con lágrimas en sus ojos producto de la impotencia que le provoca el hecho de no poder hacer nada para revertir la situación, una vecina de la localidad de Cavanagh situada al sur provincial relata que jamás habían pasado por una situación similar.
Sus campos quedaron sumergidos al igual que las esperanzas de un futuro mejor. Hace 8 meses que viven entre el barro y el agua.