La cirugía facorefractiva es un procedimiento oftalmológico que combina la extracción del cristalino natural con el implante de una lente intraocular artificial. Está especialmente indicada en personas que, con el paso del tiempo, comienzan a experimentar dificultades para ver de cerca, de lejos o a distintas distancias.
El Dr. Santiago Onnis, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico ONNIS, explica que se trata de una opción segura y eficaz, que permite una recuperación visual progresiva y una mejora significativa en la calidad de vida, especialmente a partir de determinada edad.
¿En qué se diferencia de otras cirugías?
“A diferencia de otros procedimientos refractivos que actúan sobre la córnea, la cirugía facorefractiva sustituye el cristalino natural por una lente intraocular artificial. Esto permite corregir la presbicia —la dificultad para enfocar de cerca asociada a la edad— y otros defectos refractivos en un mismo acto quirúrgico.” Señala el especialista de Onnis Oftalmologia
La técnica combina la facoemulsificación (utilizada tradicionalmente en cirugía de cataratas) con tecnología refractiva avanzada, logrando mejorar la visión en distancias lejana, intermedia y cercana.
¿Cuándo se recomienda?
Este procedimiento suele indicarse para corregir presbicia en pacientes con hipermetropía a partir de los 47 años, y en otras ametropías generalmente desde los 53 años, siempre tras una evaluación oftalmológica integral.
¿Tiene relación con la cirugía de cataratas?
Sí. La cirugía facorefractiva utiliza la misma técnica que se emplea para tratar cataratas, pero con un objetivo adicional: corregir al mismo tiempo los problemas refractivos, incluso antes de que la catarata esté avanzada.
Las lentes intraoculares que se implantan suelen ser trifocales, lo que permite corregir presbicia, astigmatismo e hipermetropía. Además, son lentes diseñadas para durar toda la vida.

¿Cómo es la recuperación?
En manos entrenadas, la intervención dura aproximadamente 12 minutos por ojo. Se realiza con anestesia en gotas, es ambulatoria y la recuperación visual comienza rápidamente, con una evolución favorable en las primeras 48 horas. En poco tiempo, el paciente puede retomar su actividad habitual.
¿Existen riesgos?
Como en toda intervención médica, existen riesgos. El principal, aunque poco frecuente, es la infección. Por eso es fundamental realizar la cirugía en centros especializados, con profesionales capacitados y cumpliendo estrictamente las indicaciones postoperatorias.
La cirugía facorefractiva representa hoy una alternativa moderna y definitiva para quienes buscan independencia de anteojos y una mejor calidad visual en todas las etapas de la vida.