El cáncer de cuello uterino es una enfermedad prevenible y, detectado a tiempo, tiene altas probabilidades de curación. Sin embargo, continúa siendo un problema de salud que requiere información, controles periódicos y acceso a la vacunación.
La Dra. Josefina Del Bo (MP 35813), referente del área de Prevención y Diagnóstico de Patologías Neoplásicas y Metabólicas del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba, explicó que este tipo de cáncer afecta el cuello del útero y, en la mayoría de los casos, está relacionado con el Virus del Papiloma Humano.
¿Qué es y por qué se produce?
El cáncer de cuello uterino se origina en las células del cuello del útero. La principal causa es la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Tener el virus no significa desarrollar cáncer: existen distintas cepas y algunas tienen mayor capacidad de producir lesiones que, con el tiempo, pueden evolucionar a cáncer.
Además, ciertas cepas del VPH también pueden generar cáncer en otras localizaciones como ano, vulva, vagina y orofaringe, lo que refuerza la importancia de la prevención.
Vacunación: una herramienta clave
El cáncer de cuello uterino es uno de los pocos que cuenta con prevención primaria activa mediante vacunación. En Argentina, la vacuna contra el HPV es obligatoria y gratuita para niñas y niños a partir de los 11 años, y está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación.
Vacunar en la edad indicada permite generar inmunidad antes del contacto con el virus, disminuyendo significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad en el futuro.
Controles y diagnóstico temprano
Además de la vacunación, existe la prevención secundaria, que permite detectar lesiones en etapas tempranas.
Los estudios fundamentales son:
· Papanicolaou (PAP)
· Colposcopía
· Test de HPV
En la provincia de Córdoba funciona un programa de prevención y atención primaria que garantiza la realización de chequeos y el seguimiento de cada paciente.
Todas las mujeres entre los 25 y 69 años tienen indicación de realizarse el Papanicolaou, y también pueden acceder al test de HPV según indicación médica.
Una enfermedad silenciosa
Uno de los aspectos más importantes a remarcar es que el cáncer de cuello uterino suele ser silencioso en sus etapas iniciales. Es decir, no presenta síntomas tempranos. Por eso, la vacunación y los controles ginecológicos periódicos son fundamentales.
Prevenir está al alcance: informarse, vacunarse y realizar los estudios a tiempo puede marcar la diferencia.