Bullying: una problemática que muchas veces ocurre en silencio
El bullying o acoso escolar es una problemática que puede tener un fuerte impacto en la salud emocional y social de niños, niñas y adolescentes. Se trata de situaciones de hostigamiento que se sostienen en el tiempo y que, en muchos casos, ocurren sin que los adultos lo perciban.
Según explica la Lic. Analía Arteaga, jefa de Salud del Hospital Pediátrico del Niño Jesús, “el bullying se caracteriza por la intencionalidad, la repetición en el tiempo y una asimetría de poder entre quien ejerce la violencia y quien la recibe.”
No todo conflicto es bullying
Es importante diferenciar el bullying de otros conflictos entre chicos. No todas las discusiones o peleas constituyen acoso, pero sí el bullying es una forma de violencia que puede generar consecuencias significativas.
“Este tipo de situaciones suele darse fuera de la mirada de los adultos, lo que dificulta su detección. Además, muchas veces quienes lo padecen no logran expresarlo por vergüenza, miedo o incluso culpa.” Señala la Lic. Analía Arteaga.
Señales de alerta
Existen indicadores que pueden ayudar a identificar que un niño o adolescente está atravesando una situación de bullying. Entre ellos se destacan cambios en el estado de ánimo, como tristeza, irritabilidad o enojo.
También pueden aparecer conductas como el rechazo a ir al colegio, el abandono de actividades que antes disfrutaba, el aislamiento, el bajo rendimiento escolar o síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago.
El impacto emocional
El bullying tiene un impacto directo en la autoestima y en el bienestar emocional. Puede generar tristeza, ansiedad y, en situaciones más graves, exponer a la persona a riesgos mayores si no se interviene a tiempo.
Por eso, es fundamental no minimizar estos comportamientos y prestar atención a las señales que pueden indicar que algo está ocurriendo.
El rol del entorno
El acompañamiento de los adultos es clave. Escuchar sin juzgar, validar lo que la persona siente y generar un espacio de confianza son acciones fundamentales para abordar estas situaciones.
El bullying no es un problema exclusivo de quienes lo atraviesan, sino una responsabilidad colectiva que involucra a las familias, las instituciones educativas y a la sociedad en su conjunto.