El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reveló públicamente este viernes que fue diagnosticado con cáncer de próstata y que ya completó su tratamiento con éxito. La noticia se dio a conocer en Jerusalén durante el descanso semanal del judaísmo, marcando un hito en la transparencia de su salud. A sus 76 años, el mandatario admitió que mantuvo la enfermedad en reserva por razones estratégicas durante el conflicto regional.
El proceso de salud del mandatario comenzó hace aproximadamente un año y medio con una cirugía inicial de próstata. Hace solo dos meses y medio, los médicos detectaron un pequeño tumor residual que requirió una intervención inmediata. Por este motivo, Netanyahu se sometió a sesiones de radioterapia en el Hospital Hadassah para eliminar las células cancerígenas.
Este procedimiento médico no había sido informado a la ciudadanía ni a los medios de comunicación en su momento. Según el primer ministro, el tratamiento fue "dirigido" y logró eliminar la afección sin dejar rastros en su organismo. Con esta declaración, busca llevar tranquilidad sobre su capacidad física para seguir al mando del país.
Netanyahu explicó que decidió postergar la divulgación de su diagnóstico de cáncer para evitar su uso mediático. "Solicité retrasar su publicación dos meses para que no se publicara en el apogeo de la guerra", afirmó el líder israelí. El objetivo era impedir que la información fuera utilizada como propaganda falsa contra el Estado de Israel.
La revelación ocurre en un momento crítico, a pocos meses de las elecciones parlamentarias donde se define su futuro político. La salud del primer ministro se convierte ahora en un factor clave dentro de la escena política nacional. Tanto aliados como opositores analizan el impacto de esta noticia en la intención de voto de los ciudadanos.