La escalada del conflicto en Medio Oriente impactó de lleno en los mercados internacionales. En las primeras operaciones en Asia, el barril de Brent trepó hasta los 80,20 dólares, lo que implicó un salto de alrededor del 13% respecto del cierre del viernes. El crudo estadounidense WTI también registró una fuerte suba y se ubicó en 72,55 dólares, con un avance superior al 8%.
El repunte del Brent —referencia global— consolida una tendencia alcista que ya venía incorporando una prima de riesgo geopolítico en los últimos días. Aun así, el valor actual se ubica muy por encima de los niveles de comienzos de año, cuando el barril rondaba los 61 dólares.
Uno de los focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Si bien el tránsito marítimo no está completamente interrumpido, la operatoria se volvió más compleja en medio de la tensión regional. Analistas advierten que, aunque los países de la OCDE cuentan con reservas para unos 90 días, no puede descartarse que el precio del crudo supere los 100 dólares si el conflicto se profundiza.
En paralelo, Arabia Saudita, Rusia y otros miembros de la OPEP+ resolvieron incrementar su producción en más de 200.000 barriles diarios para abril, en un intento por amortiguar la volatilidad. Sin embargo, la incertidumbre también golpeó a las bolsas asiáticas: Tokio abrió con caídas cercanas al 2%, mientras que otros mercados de la región operaron en rojo ante el aumento de la aversión al riesgo.
En este escenario, los inversores buscaron refugio en activos considerados seguros. El oro avanzó alrededor de 2% en la apertura asiática y superó los 5.380 dólares por onza, reflejando el nerviosismo global frente a la inestabilidad geopolítica.