Las inundaciones provocadas por las lluvias extremas ya dejan al menos 140.000 damnificados en el departamento de Córdoba, en el norte de Colombia. Así lo confirmó el gobernador Erasmo Zuleta durante un Consejo de Ministros realizado en Montería y encabezado por el presidente Gustavo Petro. La cifra representa cerca del 8% de la población departamental y sigue en aumento.
Según las autoridades locales, el 80% del territorio cordobés está afectado, con emergencias registradas en 24 de los 30 municipios. El Gobierno nacional ha confirmado, hasta ahora, al menos cinco personas fallecidas por las lluvias.
Febrero, tradicionalmente un mes seco, ha sido atípico este año. De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en un solo día cayó la cantidad de lluvia esperada para todo un mes. La directora de la entidad, Ghisliane Echeverry, explicó que las precipitaciones se deben a la convergencia de varios fenómenos climáticos, incluido un frente frío que impactó el Caribe colombiano.
Aunque se espera que las lluvias disminuyan en los próximos días, el Ideam mantiene las alertas hidrológicas. El riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos persiste, ya que el agua sigue cayendo sobre zonas que permanecen anegadas. Además, marzo y abril traerán la temporada habitual de lluvias, lo que podría agravar la situación en el Caribe y la región andina.
El presidente Gustavo Petro calificó la emergencia como “impredecible” y planteó la posibilidad de decretar una emergencia económica, ambiental y social para agilizar la llegada de recursos. Sin embargo, explicó que la Ley de Garantías, vigente por el calendario electoral, limita la entrega de ayudas. El mandatario aseguró que tomará una decisión en los próximos días.
A la crisis climática se suma la polémica por el papel de la hidroeléctrica de Urrá. Petro ha señalado que el manejo del embalse agravó las inundaciones, al asegurar que las represas estaban llenas y liberaron agua sin margen de amortiguación. Desde la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), su director, Carlos Carrillo, reconoció que el embalse estaba al límite, aunque pidió centrar los esfuerzos en la atención de los damnificados.
Córdoba, atravesado por ríos como el Sinú y el San Jorge, es una región históricamente propensa a inundaciones. Durante décadas, la construcción de diques para la ganadería modificó el flujo natural del agua. Hoy, muchas de esas zonas vuelven a quedar bajo el agua, recordando que la prevención sigue siendo una deuda pendiente frente a las emergencias climáticas.