En el duelo entre Douglas Haig y Provincial, en la final infantil de la Liga de Pergamino, uno de ellos erró un penal clave que les hizo perder el torneo y se echó a llorar. El árbitro del partido, Jorge Eduardo Sabas, tuvo un gesto que conmovió a todos.
Se acercó al pequeño, lo consoló y lo alzó en sus brazos para llevarlo junto al resto del plantel a la salida del campo de juego. Los hinchas presentes los ovacionaron.
Sabas dijo: “Se apoyó en mi hombro y siguió llorando. Le acaricié la cabeza y no paraba de llorar. Lo abracé fuerte, le sequé las lágrimas, me abrazó y se fue con sus compañeros”.
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