Lo que comenzó como una búsqueda personal se transformó en un proyecto de solidaridad y acompañamiento en Córdoba. “Quimio con Pelo Córdoba” nació de la experiencia de Marina Gimera, quien acompañó a su madre en su cuarto tratamiento de cáncer, y encontró en los cascos fríos una herramienta que ayudaba a preservar algo más que el cabello: la identidad, la rutina y la autoestima.
La pérdida del cabello, según Liliana Monteverde, paciente que atravesó varios episodios de tratamiento, tiene un impacto profundo: “A una mujer es una mutilación, el hecho de mirarte al espejo y no ser vos. Yo tuve varios episodios y ya llegaba un momento que me costaba más asumir que había reincidido en la enfermedad”.
La técnica de los cascos fríos consiste en colocar dispositivos con geles que enfrían el cuero cabelludo durante las sesiones de quimioterapia, contrayendo los vasos sanguíneos y reduciendo la llegada de los medicamentos a los folículos. Mariana, acompañante y fundadora de la iniciativa, explicó cómo funciona: “Obviamente, yo como acompañante decía ‘es el pelo’, pero para ella era diferente".
Entre conversaciones dieron con Adriana, paciente del mismo doctor que Liliana, quien estaba en ese momento en tratamiento, iba por la sexta quimio y tenía su pelo. "La llamamos y descubrimos a Paula Estrada, que lo hacía de forma casera y funcionaba, así nació la idea de ayudar. El casco se apoya en la cabeza, se usa 1 cada treinta minutos, se empieza media hora antes y se termina 1 hora y media después. El frío cierra el folículo piloso, no penetra la droga y evita que el pelo caiga. Se pierde volumen, es más quebradizo, pero no se pierde del todo”.
Más allá de lo estético, esta práctica mostró un impacto emocional significativo: quienes mantienen su cabello durante el tratamiento logran sostener hábitos cotidianos, conservar confianza y enfrentar la enfermedad con mayor fortaleza. Es por ello que el grupo brinda contención, información y acceso a los cascos fríos a quienes atraviesan la quimioterapia, generando un espacio de apoyo comunitario y emocional.