Si bien, la iniciativa no es obligatoria para todos los empleados, en Estados Unidos y Londres es muy habitual este tipo de disfraces durante la jornada laboral del 31 de octubre.
Empleados reconocen que las tareas diarias deben continuar, aunque con un poco de colorido al mejor estilo Halloween.
Maquillados y disfrazados representando a los personajes más temidos de las leyendas populares, series de televisión y clásicas películas alusivas al tema, los trabajadores encaran el día de una forma diferente.