El profesional de la salud jamás pensó que un paciente fuera capaz de tatuarse la espalda con su rostro. Ese fue el primer pensamiento que se le vino a la cabeza al Dr. Paul Lada, especialista en oncología, quien le salvó la vida.
Como si esto fuera poco, el paciente también se tatuó la fachada del hospital que lo recibió.
"Fue una sorpresa, nos pareció raro. Mucha gente quedó sorprendida con esta muestra de afecto, cariño y admiración", expresó a Telefe Noticias el médico.
"Más allá del tatuaje, quería hablarle a la gente depresiva. Una enfermedad no es el fin del mundo", concluyó Bernardo.