Todo el personal de la empresa fue desvinculado, manifestó uno de los 130 empleados que se quedó en la calle.
Sin embargo, la firma cuenta con otros empleados más que trabajan indirectamente desde otras provincias.
Tras conocerse la rescisión del contrato, el dueño de Grababus, Jorge Sorensen, dijo a Teleocho Noticias, que la empresa no tiene deudas con la provincia.
La compañía se encargaba del grabado de autopartes en la provincia desde diciembre de 2015.
Por el momento, los ahora ex empleados no saben que van a hacer al respecto. No descartan presentarse ante el Ministerio de Trabajo para elevar su reclamo.