Los hogares argentinos iniciarán el próximo año enfrentando un incremento en las tarifas de servicios públicos. El Gobierno nacional dispuso la quita casi total de los subsidios a la energía eléctrica y al gas, decisión que impactará de manera directa en las boletas que empezarán a llegar desde enero.
La medida se enmarca en el programa económico que impulsa la administración de Javier Milei y está vinculada a los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, organismo que exige un mayor ajuste fiscal y la reducción de gastos estatales como condición para el financiamiento y el cumplimiento de los pagos de deuda.
Con la entrada en vigencia del nuevo esquema, los aumentos superarán los dos dígitos y cerca del 45% de los usuarios dejará de percibir cualquier tipo de asistencia estatal, debiendo afrontar el costo pleno del suministro mayorista. El Sistema Energético Focalizado reemplazará la segmentación previa y dividirá a los consumidores únicamente entre quienes podrán acceder a subsidios y quienes quedarán excluidos, dejando atrás la diferenciación entre ingresos bajos, medios y altos.
En Córdoba, la Empresa Provincial de Energía (EPEC) ya confirmó una actualización de tarifas: los usuarios catalogados como N1 pasarán a pagar el 100% del costo del servicio; los N2 mantendrán beneficios, pero los irán perdiendo gradualmente; mientras que los N3 —sectores de ingresos medios— serán los más alcanzados por la medida, con incrementos estimados entre $12.000 y $19.000.
En paralelo, el Gobierno resolvió también modificar el esquema del gas natural. Se fijará un precio único anual y el Estado dejará de financiar las importaciones durante el invierno, lo que implicará un mayor impacto económico en los meses de mayor consumo.