Una intensa tormenta invernal golpea gran parte de Estados Unidos y ya dejó un saldo de al menos 14 personas fallecidas, además de provocar cortes de energía a gran escala y severas complicaciones en el transporte. El fenómeno afecta a una franja que va desde el sur del país hasta el noreste, con condiciones climáticas consideradas de alto riesgo.
De acuerdo a los reportes oficiales, escuelas y carreteras permanecen cerradas, mientras miles de vuelos fueron cancelados por la combinación de nevadas intensas, granizo y lluvia helada, un tipo de precipitación especialmente peligrosa porque congela de forma inmediata las superficies y vuelve intransitable cualquier vía.
Las muertes se registraron en distintos estados, entre ellos Luisiana, Texas, Tennessee y Kansas. En Luisiana, autoridades sanitarias confirmaron el fallecimiento de dos personas por hipotermia, mientras que en Texas se reportó al menos una víctima vinculada a las temperaturas extremas.
Hasta la tarde del domingo, más de 800.000 hogares seguían sin suministro eléctrico, y el impacto sobre el sistema aéreo fue contundente, con más de 15.000 vuelos cancelados. Se estima que la tormenta podría afectar a unos 180 millones de personas, más de la mitad de la población del país.
Los especialistas advierten que el hielo y la nieve acumulados podrían tardar varios días en derretirse, lo que dificultará las tareas de recuperación y asistencia, manteniendo en alerta a numerosas comunidades ante la persistencia del frío extremo.