Temen por la estabilidad del frontón de las fachadas laterales de la Catedral, ya que las ráfagas de viento fuerte, podría provocar su caída.
Como el tejado fue devorado por las llamas, parte de las vigas de madera que se hallaban bajo la cubierta desaparecieron y ahora los frontones del crucero, ya no tienen apoyos.
Se espera un fin de semana casi de primavera, con sol y buena temperatura, lo que ayudaría a la situación.
En paralelo hay 60 bomberos que siguen desplegados para evitar derrumbamientos.
Sigue la investigación sobre las causas, todavía no descartan ninguna hipótesis: la de un cortocircuito y la de un "punto caliente" provocado por culpa de un soplete.