La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este jueves luego de que un grupo de países europeos y Japón cuestionaran con dureza las acciones de Irán en el golfo Pérsico, tras los recientes ataques a buques comerciales. La situación también incluyó restricciones en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio global de petróleo.
El pronunciamiento fue firmado por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos, junto a Japón. En el texto, los gobiernos advirtieron por el impacto de estas acciones sobre la seguridad marítima y el abastecimiento energético, en un contexto donde los precios del crudo ya comenzaron a reaccionar al alza.
Además de repudiar los ataques, los países señalaron su preocupación por el aumento de la tensión en la región y reclamaron a Irán que detenga las operaciones militares que afectan tanto a embarcaciones civiles como a instalaciones energéticas.
En paralelo, hicieron un llamado más amplio para que todas las partes involucradas eviten acciones contra infraestructura clave, especialmente la vinculada al petróleo y al gas, con el objetivo de contener una posible escalada mayor.
Finalmente, los firmantes indicaron que evalúan medidas para sostener la estabilidad del mercado energético y garantizar la circulación en el estrecho, incluyendo la posibilidad de coordinar con países productores un incremento en la oferta de crudo.