Los precios internacionales del petróleo registraron este jueves una jornada de marcada volatilidad, con picos que superaron los 126 dólares por barril antes de retroceder hacia los 113. La inestabilidad está vinculada al estancamiento del conflicto en Medio Oriente y al temor de que se prolonguen las restricciones en el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el crudo Brent del mar del Norte —referencia en Europa— llegó a tocar los 126,41 dólares, su nivel más alto en cuatro años, aunque luego cedía posiciones. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también operaba a la baja, en torno a los 104 dólares.
Los analistas coinciden en que la caída responde, en parte, a un ajuste técnico tras las subas recientes y al inminente cambio de contrato del Brent, que pasará de junio a julio. Este movimiento incorpora nuevas expectativas del mercado sobre una posible evolución del conflicto en las próximas semanas.
El fuerte repunte previo estuvo impulsado, además, por un giro en la postura del presidente estadounidense Donald Trump, quien no muestra señales de apurar un acuerdo con Irán, lo que alimenta la incertidumbre en torno al suministro energético global.
Mientras persista la tensión, las exportaciones de crudo desde el Golfo seguirán condicionadas por la situación en Ormuz. En ese escenario, especialistas advierten que una escalada militar podría generar impactos más profundos y prolongados sobre la oferta y los precios internacionales.