En un hecho poco habitual, Israel y Líbano retomaron este martes el diálogo directo tras más de 30 años sin contactos formales. La reunión se llevó a cabo en Washington D. C., bajo la coordinación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con la intención de avanzar hacia un alto el fuego.
El encuentro contó con la participación del embajador israelí Yechiel Leiter y la funcionaria libanesa Nada Hamadeh Moawad, aunque se desarrolló sin la presencia de Hezbollah, cuya influencia resulta determinante en el conflicto.
Al iniciar las conversaciones, Rubio destacó el carácter inédito de la instancia y planteó la necesidad de construir una salida que no se limite a frenar los combates, sino que también permita abordar de fondo el escenario regional. Sin embargo, reconoció que se trata de un proceso complejo que no tendrá resultados inmediatos.
Las negociaciones llegan en medio de una escalada de violencia que dejó miles de víctimas fatales y un fuerte impacto humanitario en territorio libanés. En las últimas semanas, se registraron ataques con misiles por parte de Hezbollah y respuestas militares de Israel con bombardeos y operaciones terrestres.
A pesar del acercamiento, las posiciones siguen alejadas: mientras Líbano insiste en un cese inmediato de las hostilidades, Israel mantiene su postura de exigir el desarme del grupo chiita y no descarta avanzar con medidas de seguridad en la frontera, lo que condiciona cualquier acuerdo en el corto plazo.