La tensión en Medio Oriente volvió a escalar luego de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán advirtiera que podría intervenir si no cesan de inmediato los ataques sobre el Líbano.
A través de un comunicado difundido por la emisora estatal IRIB, el organismo iraní acusó a Israel de llevar adelante una “masacre” en Beirut pocas horas después de haberse anunciado un alto el fuego. En ese marco, también lanzó una advertencia directa tanto a Israel como a Estados Unidos, al señalar que responderá con firmeza si continúan las agresiones.
En paralelo, el movimiento Hezbolá sostuvo que los ataques recientes refuerzan su derecho a responder militarmente. Desde el grupo afirmaron que la ofensiva incrementa su determinación de seguir enfrentando a Israel y defender la seguridad del Líbano.
Según datos preliminares del Ministerio de Salud libanés, los bombardeos registrados en distintas regiones del país —incluida la capital— dejaron al menos 112 muertos y 837 heridos.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que llevaron a cabo una de las mayores operaciones militares desde el inicio del conflicto, con ataques dirigidos a un centenar de objetivos que, según indicaron, estaban vinculados a estructuras de Hezbolá.