El gobierno de Moïse llevaba años de una crisis política marcada por la represión policial, el abuso de poder y la corrupción, además de una inflación descontrolada, una economía devastada, pobreza e inseguridad.
Este cóctel hoy terminó de estallar con un magnicidio que deja a un país, donde el 60% de sus habitantes no gana más de 2 dólares diarios, al borde del colapso total.