España se prepara para recibir este fin de semana en la isla de Tenerife a un crucero afectado por un brote de hantavirus. Las autoridades sanitarias y de emergencias han diseñado un plan de evacuación controlada para los más de 140 pasajeros y tripulantes que viajan a bordo. El objetivo principal de este despliegue es garantizar la seguridad de la población local mientras se facilita el retorno de los ciudadanos extranjeros.
La jefa de los servicios de emergencia, Virginia Barcones, confirmó que la recepción se realizará en una zona totalmente aislada y acordonada. El gobierno español trabaja de forma conjunta con otros países para organizar traslados directos desde el puerto hacia los aeropuertos. Estados Unidos y el Reino Unido ya han confirmado el envío de aviones especiales para repatriar a sus ciudadanos de forma inmediata.
Hasta el momento, el brote ha causado el fallecimiento de tres pasajeros y ha dejado varios casos confirmados en diferentes países. A pesar de la gravedad de estas cifras, la Organización Mundial de la Salud mantiene que el riesgo para el público general es bajo. La empresa operadora asegura que actualmente nadie a bordo presenta síntomas activos, lo que facilita las labores de traslado.
El hantavirus se contrae principalmente por la inhalación de restos de roedores contaminados y tiene un periodo de incubación extenso. Las autoridades sanitarias de cuatro continentes están rastreando a personas que desembarcaron en escalas previas antes de detectarse la emergencia. Se presta especial atención a los pasajeros que bajaron del barco el pasado 24 de abril en otros puertos.
Actualmente, existen casos confirmados de ciudadanos británicos hospitalizados en Holanda y Sudáfrica tras haber estado en la embarcación. También se vigila un posible contagio en el territorio de Tristán de Acuña, donde el crucero realizó una parada técnica. Sudáfrica mantiene una alerta activa para localizar a los viajeros de un vuelo específico que pudo estar en contacto con los afectados.