El domingo por la tarde, España registró un grave accidente ferroviario cerca de Adamuz, en Andalucía. El hecho ocurrió alrededor de las 19.45, cuando un tren con 289 pasajeros que cubría el trayecto Málaga–Madrid descarriló y colisionó con otra formación que viajaba en sentido contrario hacia Huelva, según informó el operador ferroviario Adif.
El impacto afectó principalmente a los primeros vagones del segundo tren, que transportaba a casi 200 personas. Dos coches cayeron por una pendiente de cuatro metros, y los equipos de emergencia hallaron víctimas a varios cientos de metros del lugar. Hasta el lunes por la noche, el balance oficial ascendía a 40 fallecidos, aunque las autoridades advirtieron que la cifra podría aumentar ante la posible presencia de cuerpos atrapados entre los restos.
El presidente regional Juanma Moreno supervisó el operativo y describió la escena como un entramado de hierros retorcidos. Desde el Gobierno nacional, el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska confirmó que los rescatistas identificaron indicios de nuevas víctimas aún no contabilizadas oficialmente.
La investigación quedó a cargo del Ministerio de Transporte, encabezado por Óscar Puente, que indicó que el accidente se produjo en un tramo recto y sin exceso de velocidad. En ese marco, se analiza una rotura en la vía para establecer si fue causa o consecuencia del choque.
El lunes, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez visitó la zona y dispuso tres días de luto nacional, con banderas a media asta en edificios públicos y buques oficiales. También se anunció la visita de los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz. En paralelo, la Guardia Civil inició la toma de muestras de ADN a familiares para identificar a las víctimas.