Este jueves 19 de febrero, la policía británica arrestó al príncipe Andrés en su residencia de Wood Farm, Norfolk, por su implicación en el caso Epstein. La detención coincide con su cumpleaños número 66 y ocurre tras la publicación de documentos que lo vinculan con delitos sexuales y filtración de información. El operativo incluyó el registro de sus domicilios y la incautación de material informático por parte de agentes de paisano.
El despliegue policial comenzó a las ocho de la mañana con varios vehículos sin distintivos que accedieron a la finca de Sandringham. Testigos presenciales confirmaron que al menos ocho agentes participaron en la intervención para retirar documentación clave. El exduque de York se encuentra actualmente bajo custodia policial mientras avanzan las investigaciones por irregularidades graves.
La operación se produce tras un fin de semana de intensas filtraciones provenientes del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Los documentos sugieren que Andrés pudo compartir información gubernamental sensible con Jeffrey Epstein durante su etapa como representante comercial. Estas comunicaciones habrían incluido datos sobre la crisis financiera de Islandia y movimientos bancarios confidenciales.
Las investigaciones actuales también analizan el uso del jet privado conocido como 'Lolita Express' para trasladar jóvenes al Reino Unido. Se sospecha que el príncipe facilitó el acceso de estas mujeres al Palacio de Buckingham mediante sistemas de códigos cifrados. El personal de servicio habría recibido órdenes estrictas para permitir estas entradas discretas durante años.
El fiscal general, Stephen Parkinson, aseguró que nadie está por encima de la ley y que la justicia actuará sin favoritismos. El clima político en el Reino Unido es de máxima tensión tras conocerse que Epstein incluso influyó en agendas oficiales en China. El futuro legal del hijo de Isabel II queda ahora en manos de las autoridades judiciales británicas.